Orar:

"Orar es un encuentro de amistad, estando muchas veces tratando a solas con Quien sabemos nos ama" (Vida  8, 5).- es la conocida y muy acertada definición que Santa Teresa nos da de este acto tan propio del ser humano en su condición del hijo de DIOS que es y está llamado a ser.

No es ni más ni menos que ese encuentro que toca tu corazón y es capaz de cambiar tu vida. Una invitación constante a entrar más adentro, en el más profundo centro donde DIOS nos aguarda. ¡No nos duela el tiempo en cosa que tan bien se gasta! (C. P. 26, 2).

De esta "raíz" del Amor de Dios que recibimos, nace el impulso que nos mueve a amar a los demás, pues sólo estas dos cosas se nos piden: amor a Dios y amor al prójimo; y la manera más cierta de saber que amamos a Dios, es guardando bien el amor al prójimo (Moradas 5, 3).

De los Santos, maestros de esta experiencia y compañeros de camino, podemos muy bien aprender: "¡Qué de santos tenemos en el cielo que trajeron este hábito! Tomemos una santa presunción, con el favor de Dios, de ser nosotros como ellos" (Fundaciones 29,33).

Carmelitas descalzas de Albacete