¡Oh, grandeza de DIOS!, y veo cuán particularmente quería Su Majestad que se efectuase este rinconcito de DIOS, que yo creo lo es, y morada en que Su Majestad se deleita, como una vez estando en oración me dijo, que era esta casa paraíso de su deleite.

(Vida 35, 12)

Espadaña

Carmelitas descalzas de Albacete